
En el recinto principal del Museo Nacional de Arte Decorativo Jorge Dorio entregaba premios frente a una platea de autoridades y funcionarios de la industria cultural en retirada. En otro salón, afortunadamente, me encontré con dos jóvenes periodistas -las únicas, digamos, que estaban por debajo de la barrera de los 35 años.
Mientras esperábamos que los mozos, las copas y las bandejas de bocaditos se materializaran, hablamos sobre publicaciones, revistas culturales y blogs. Hablaban, mejor dicho, ellas, del blog de su propia revista cultural, al que miraban extrañadas, mientras decían desconocer casi todo acerca de blogger, de escritores con blogs, o de los blogs de escritores -y toda la vasta extensión de alrededores implicados en el asunto. Eso me hizo reflexionar sobre una frase que había escuchado en el Malba, minutos antes, de boca de un escritor: "Yo no leo blogs", había dicho, con cierto aire de fastidio suficiente. Así es como de repente me encontré diciendo, con una seguridad que hasta ese momento desconocía: "Qué extraño, no. Yo casi no leo otra cosa".
Lo que, si exceptuamos los libros de ficción y no ficción que leo por placer y por trabajo, y los suplementos de Cultura de los diarios nacionales, podría decir que es, a esta altura, completamente cierto.
(Ilustración: gentileza de M.M.).
No comments:
Post a Comment